Inflamación de la próstata y la vejiga – prostatocistitis

La prostatocistitis es una afección patológica diagnosticada con frecuencia en la que se desarrolla una inflamación combinada en el área de la vejiga y la glándula prostática. La principal causa de esta enfermedad es una flora infecciosa específica y no específica. El cuadro clínico en esta patología está representado por trastornos disúricos, síndrome de dolor, deterioro del estado general de un enfermo, etc. El pronóstico para tal proceso patológico es dudoso. La terapia seleccionada correctamente con mayor frecuencia le permite minimizar el riesgo de cualquier complicación. Sin embargo, con un curso prolongado, la prostatocistitis puede causar daño renal secundario, formación de abscesos e incluso infertilidad. Una de las complicaciones más peligrosas, que se observa principalmente en personas debilitadas, es la urosepsis.

En la mayoría de los casos, los hombres mayores enfrentan dicha inflamación, es decir, después de cuarenta y cinco años. Según las estadísticas, la prevalencia de esta enfermedad entre los hombres menores de cincuenta años es de aproximadamente ocho casos por cada diez mil habitantes. Después de sesenta y cinco años, ya se detectan signos de laboratorio de un proceso inflamatorio combinado en la próstata y la vejiga en más del diez por ciento de los hombres.

Como ya hemos dicho, una de las posibles complicaciones de esta enfermedad es la infertilidad. Como saben, la glándula prostática es responsable de la producción de un secreto, que es una parte integral de los espermatozoides. En el contexto del proceso inflamatorio, los acinos de la próstata se obstruyen y las bacterias ingresan al semen. Como resultado de los cambios en curso, se detectan espermatozoides morfológicamente alterados, su número total disminuye, al igual que la actividad funcional. Otra complicación de la prostatocistitis que se diagnostica con frecuencia es la pielonefritis, causada por la propagación ascendente de la flora infecciosa.

La inflamación combinada de la próstata y la vejiga es causada por varios representantes de la flora infecciosa. Ya hemos dicho anteriormente que tanto las bacterias específicas como las no específicas pueden desempeñar su papel. Así, en primer lugar en riesgo de aparición de esta patología se encuentran aquellos hombres que han padecido enfermedades de transmisión sexual. Con el inicio oportuno del tratamiento, la infección se puede detener a nivel de la uretra. Sin embargo, en casos avanzados, puede extenderse más alto con daño posterior a la vejiga y la próstata.

Otro factor predisponente importante para el desarrollo de esta enfermedad son los diversos procedimientos médicos que conducen a la lesión de los tejidos. Un ejemplo es la instalación de un catéter, uretrocistoscopia, etc. Si las membranas mucosas del sistema genitourinario están dañadas, la probabilidad de infección secundaria aumenta significativamente. Por separado, vale la pena mencionar las patologías que contribuyen a la violación de la salida de orina. Como saben, la orina estancada es un entorno favorable para la reproducción activa de bacterias. Por lo tanto, las estenosis uretrales, la hiperplasia prostática benigna, los cálculos localizados en el sistema urinario, etc., pueden contribuir a la inflamación.

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Además, están en riesgo aquellos hombres que sufren de un nivel reducido de protección inmunológica, hipotermia sistemática, llevan un estilo de vida inactivo, cambian a menudo de pareja sexual, etc.

A menudo, la inflamación primaria se desarrolla en la glándula prostática y solo luego se propaga a la vejiga, aunque son posibles las excepciones. Habiendo penetrado en la próstata, la flora infecciosa contribuye a la formación de un proceso inflamatorio, que conduce al bloqueo de los acinos. Paralelamente, se altera la microcirculación, aumentan los cambios isquémicos, que no solo favorecen la respuesta inflamatoria, sino que también contribuyen a su propagación a los órganos cercanos.

Síntomas característicos de la prostatocistitis.

La gravedad de los síntomas de la prostatocistitis puede variar para cada paciente individual. Vale la pena señalar que este proceso patológico puede tener un curso tanto agudo como crónico. Como regla general, el estado general de una persona enferma sufre en forma aguda, así como en la exacerbación de una crónica. En este caso, hay quejas de debilidad, fiebre, etc.

Además, hay síntomas como dolor localizado en la parte inferior del abdomen y en el perineo, aumento de las ganas de orinar, sensación de dolor durante este proceso y disminución del volumen de una sola porción de orina. A menudo hay un cambio en las propiedades de la orina, se vuelve más turbia y aparece un olor desagradable.

Aproximadamente la mitad de los hombres tienen síntomas que indican disfunción sexual. Estos incluyen eyaculación precoz, erección débil, molestias durante la eyaculación, etc.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Esta enfermedad puede sospecharse sobre la base de las quejas que la acompañan junto con un examen de palpación. De los métodos instrumentales, se utilizan la ecografía transrectal y la ecografía de la vejiga. También se muestran pruebas urodinámicas, análisis generales de sangre y orina, examen bacteriológico de la secreción de próstata y orina. Si es necesario, se realizan diagnósticos de PCR.

Con tal inflamación, se usan medicamentos antibacterianos y antiinflamatorios, urosépticos y analgésicos. Además, se utilizan medicamentos destinados a restaurar la circulación sanguínea, agentes enzimáticos. Una vez detenido el proceso agudo, están indicados los procedimientos fisioterapéuticos.

Prevención del desarrollo de la inflamación.

Prevención del desarrollo de la inflamación.

Los principios de prevención de la prostatocistitis se reducen a la prevención y tratamiento oportuno de enfermedades de transmisión sexual, saneamiento de focos infecciosos no específicos existentes en el sistema genitourinario, etc.

prostatocistitis

prostatocistitis – Esta es una inflamación combinada de la vejiga y la próstata. Los síntomas se correlacionan con la gravedad de la patología, incluida la incomodidad en el perineo, la micción frecuente con una disminución en la cantidad de orina excretada, una sensación de vaciado incompleto. El diagnóstico se basa en datos de ultrasonido de la vejiga, digital transrectal y ultrasonido de la próstata. A partir de las pruebas de laboratorio, la prostatocistitis se confirma por los cambios en la OAM y la secreción prostática, los resultados del cultivo. El tratamiento implica el uso de antibióticos y urosépticos, teniendo en cuenta la sensibilidad, los AINE, la fisioterapia.

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ICD-10

prostatocistitis

Visión de conjunto

La prostatocistitis se diagnostica con mayor frecuencia en hombres mayores de 45 a 50 años que se han sometido a una resección transuretral de la glándula, la pared de la vejiga y los conductos eyaculadores. Los urólogos creen que la patología también está asociada con anomalías anatómicas, enfermedades que contribuyen a la obstrucción del tracto urinario inferior y requieren corrección quirúrgica. Según las estadísticas, en pacientes menores de 50 años, la incidencia es de 5 a 8 casos por cada 10 mil habitantes y se correlaciona con la infección por enfermedades de transmisión sexual. Después de 65 años, las bacterias se encuentran en la orina y el jugo de próstata en el 10% de los hombres, y la prevalencia de enfermedades inflamatorias del área urogenital alcanza el 20-50%.

prostatocistitis

Causas de la prostatocistitis

La causa de la patología es la penetración y reproducción de microorganismos patógenos en los ácinos de la glándula y la membrana mucosa de la vejiga, que a menudo ocurre con la persistencia prolongada de la microflora en el tracto urogenital. Los factores predisponentes incluyen antecedentes premórbidos cargados (diabetes mellitus, VIH, ingesta de hormonas). La prostatocistitis puede provocar hipotermia, congestión de sangre en los órganos pélvicos, una enfermedad viral infecciosa. Como principales condiciones que conducen a la inflamación de la próstata y la vejiga, los urólogos consideran:

  • Operaciones y procedimientos médicos. Durante la RTU, el cateterismo, el bougienage, los tejidos se lesionan y se desarrolla un proceso inflamatorio debido a la adición de microflora secundaria. La uretrocistoscopia, la pieloscopia, la litotricia en una serie de condiciones conducen a la prostatocistitis. En pacientes con una epicistostomía funcionante, el riesgo de infección del tracto urinario sigue siendo alto incluso con terapia antibiótica profiláctica.
  • Enfermedades urológicas. Las patologías acompañadas de una violación del flujo de salida de la orina (estenosis uretral, fimosis severa, HPB, etc.) favorecen la inflamación. Cuando se descarga el cálculo, se producen microdesgarros de la mucosa, se forma una puerta de entrada para los microbios contenidos en la orina infectada. La formación de reflujo vesicoprostático con un cálculo bloqueante puede causar prostatocistitis aguda, vesiculitis, orquiepididimitis.
  • infecciones venéreas. El contacto sexual con una pareja infectada conduce al desarrollo de una enfermedad de transmisión sexual. El tratamiento oportuno por parte de un urólogo o venereólogo reduce la probabilidad de complicaciones. En ausencia de una terapia adecuada, como resultado de una ITS latente, el proceso se generaliza con diseminación desde la uretra hasta la glándula prostática y la vejiga. En una zona de especial riesgo están los hombres que practican contactos peneano-anales sin equipo de protección.
  • Radioterapia. El paso de la radioterapia para un tumor en la pelvis se complica por el desarrollo de prostatocistitis post-radiación, rectitis. La radiación no solo bloquea la mitosis de la célula tumoral, sino que también provoca quemaduras en las estructuras cercanas. La violación de la salida de sangre y linfa debido al daño vascular, el edema y los cambios fibroescleróticos favorecen la inflamación. Recibir quimioterapia para el cáncer provoca inmunosupresión, lo que exacerba el proceso.
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Patogenesia

Formas de transmisión de la infección en la prostatocistitis: ascendente (a través de la uretra), linfogénica y hematógena, descendente (los microorganismos ingresan a la mucosa de la vejiga y luego a la próstata desde los riñones). En respuesta al contacto con el patógeno se desencadena una cascada de reacciones mesenquimato-vasculares, encaminadas a delimitar el foco inflamatorio y facilitar la fagocitosis. Los sistemas de defensa humoral y celular se agotan con el tiempo y dejan de funcionar.

La hipotermia y la disminución de la reactividad del sistema inmunitario conducen a la progresión de la inflamación en los ácinos. Su drenaje adecuado ocurre solo con la eyaculación regular, el bloqueo de los conductos excretores de la glándula contribuye a la persistencia de la microflora patógena. La consecuencia de la inflamación es una violación de la microcirculación: el tono vascular disminuye, el flujo sanguíneo se ralentiza, se forman microtrombos en las vénulas y las arteriolas. La isquemia y el fracaso de los procesos bioquímicos en la próstata favorecen el proceso inflamatorio, que puede extenderse a órganos vecinos: vejiga, apéndices, vesículas seminales, etc.

Síntomas de la prostatocistitis

Los síntomas de la patología son variables, según la etapa de la inflamación (aguda o crónica). Hay varias docenas de manifestaciones clínicas en la inflamación de la próstata y la vejiga, pero no siempre es posible identificar de manera confiable la localización del proceso patológico. Los síntomas incluyen dolor de intensidad variable en el perineo, genitales. El aumento del dolor puede ser provocado por la ingesta de alcohol o alimentos picantes, actividad física, defecación.

Los síntomas comunes incluyen debilidad, trastornos del sueño y mialgia. Un aumento de la temperatura corporal es más característico de la prostatocistitis aguda o una exacerbación de un proceso crónico. Los síntomas de los trastornos de la micción están representados por impulsos frecuentes, dolor, sensación de vaciado incompleto de la vejiga. El letargo del chorro de orina se registra en la mitad de los pacientes. Se reduce la cantidad de orina excretada una vez, se modifican sus propiedades (sedimento, olor desagradable). En el período agudo, algunos pacientes desarrollan incontinencia con urgencia urgente.

En el 50% de los hombres que padecen prostatocistitis se diagnostica disfunción sexual, que se manifiesta por dificultad para lograr una erección, eyaculación precoz, molestias durante o después de la eyaculación. Las sensaciones orgásmicas se borran, la libido se reduce hasta el punto de la ausencia total de deseo sexual, lo que provoca trastornos depresivos.

Complicaciones

La prostatocistitis puede complicarse con la infertilidad. El papel de la próstata es producir parte del líquido para la eyaculación. Cuando los acinos están bloqueados, las bacterias ingresan al esperma, los parámetros del espermograma cambian, lo que se expresa en la aparición de formas de espermatozoides morfológicamente alterados, una violación de su actividad y una disminución en el número. La participación en la inflamación de los conductos eyaculadores y los testículos provoca formas secretoras y obstructivas de infertilidad masculina. Con un proceso persistente, los patógenos pueden migrar hacia los riñones con la adición de pielonefritis. El estancamiento permanente de la orina en la prostatocistitis con obstrucción de fondo y trastornos neurogénicos se complica con insuficiencia renal crónica.

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En ausencia de tratamiento o inmunosupresión severa, es posible la formación de abscesos, la formación de fístulas. La urosepsis es uno de los resultados desfavorables de la inflamación asociada con una alta mortalidad. La hinchazón severa de la glándula prostática con una violación del paso de la orina se considera la causa principal de la retención urinaria aguda en los hombres. En pacientes sin obstrucción, la excreción continua de orina en pequeñas porciones conduce a la formación de un microquiste, lo que deteriora significativamente la calidad de vida.

diagnósticos

Las tácticas de examen las determina el urólogo o el andrólogo sobre la base de las quejas y los datos del examen físico. Los signos de palpación característicos de la inflamación de la próstata son un aumento en el tamaño de la glándula debido a edema, tensión, dolor al presionar, suavidad del surco medio. El dolor aparece a la palpación del abdomen inferior en la proyección de la vejiga.

No todos los clínicos consideran necesaria la realización de una cistoscopia, creyendo que la endoscopia es más adecuada ante una sospecha de tumor o cistitis intersticial. Un aumento en el nivel de PSA por encima de 4 ng / ml requiere una evaluación del indicador en dinámica. El algoritmo de examen para la prostatocistitis incluye:

  • Diagnóstico de laboratorio. En los análisis de sangre y orina se encuentran cambios de carácter inflamatorio. El secreto de la próstata y la orina se siembran en medios nutritivos para determinar el patógeno y su sensibilidad a las drogas. A veces, la orina se examina antes y después del masaje de próstata, un número aproximadamente igual de leucocitos y bacterias en ambas muestras indica prostatocistitis. La microscopía de la descarga de la uretra, el jugo de próstata y los análisis de PCR se utilizan en el diagnóstico de ITS.
  • Métodos de visualización instrumental. La TRUS y la ecografía de la vejiga con control de la orina residual es la principal forma de diagnosticar la prostatocistitis. La resonancia magnética (TC) se prescribe para la sospecha de un proceso neoplásico concomitante y complicaciones destructivas purulentas. Las pruebas urodinámicas se realizan cuando el paciente se queja de un cambio en la calidad del chorro de orina, que es una forma de confirmar de manera confiable el grado de obstrucción.

El diagnóstico diferencial se realiza con tuberculosis urogenital, neoplasias malignas de próstata y vejiga, urolitiasis. Para hombres mayores de 50 años, se justifica un análisis comparativo con hiperplasia prostática benigna. Se observan manifestaciones clínicas similares en la estenosis uretral y el síndrome de dolor pélvico crónico, pero los cambios inflamatorios en estas patologías generalmente están ausentes.

Tratamiento de la prostatocistitis

El programa de tratamiento se correlaciona con el factor patogénico y el grado de su influencia en la actividad de la inflamación. Los antibióticos siguen siendo los fármacos de primera línea en el tratamiento de la prostatocistitis aguda. En situaciones urgentes, se prescriben empíricamente y, después de recibir los resultados de bakposev, que indican resistencia, se ajusta el régimen de tratamiento. Con las ITS, ambos miembros de la pareja reciben medicación, durante todo el curso (hasta que se confirme la recuperación), se recomienda el uso de preservativo.

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Con prostatocistitis en el contexto de patología concomitante de apoyo y en una condición grave del paciente, está indicada la hospitalización en un hospital urológico. El tratamiento integral incluye:

  • terapia de drogas. Además de los antibióticos, en un proceso agudo, se prescriben urosépticos, analgésicos y antipiréticos. Para mantener una diuresis adecuada, se lleva a cabo una terapia de infusión. Los síntomas obstructivos se eliminan con bloqueadores alfa. Para normalizar los procesos metabólicos, el esquema incluye agentes que restauran la circulación sanguínea y linfática, complejos multivitamínicos y para la prevención de la fibrosis, preparaciones enzimáticas.
  • Exposición local. La próstata tiene una extensa red vascular, lo que aumenta la concentración del principio activo en sus tejidos durante la administración transrectal del fármaco. Como agentes locales, se utilizan supositorios con efectos antiinflamatorios y descongestionantes, microclysters con decocciones de hierbas. Después de detener el proceso agudo, son posibles la magnetoterapia láser, la inductometría, el masaje, los procedimientos con lodo, etc.. Se realizan instilaciones vesicales.
  • Tratamiento quirurgico. La mayoría de los pacientes no necesitan cirugía. Las indicaciones para la intervención son proceso purulento-destructivo en la glándula; a menudo prostatocistitis recurrente resistente a la terapia con antibióticos; Prostolitiasis purulenta de fondo. Es posible la prostatectomía abierta, la resección transuretral parcial o total de la próstata. En la retención urinaria aguda, se retira una epicistostomía.

Pronóstico y prevención

El pronóstico de la prostatocistitis sin enfermedades urológicas concomitantes, sujeto a la oportunidad y adecuación de la terapia, es favorable. La evolución de la inflamación en el caso de antecedentes premórbidos agravados es relativamente favorable o requiere aclaración para cada paciente por separado. La prevención incluye la detección temprana de enfermedades de la esfera genitourinaria, medidas preventivas: tomar remedios herbales, evitar la hipotermia, pasar las pruebas de manera planificada.

Un hombre con prostatocistitis debe cambiar o corregir los hábitos de comportamiento: practicar deportes (sin levantar pesas), excluir las comidas picantes y el alcohol y normalizar el ritmo de la vida sexual. No se deben practicar los excesos sexuales, la eyaculación retardada durante la excitación sexual, las relaciones sexuales libres sin preservativo, ya que todo lo anterior aumenta la probabilidad de desarrollar patología urológica.

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